C59: Necesito su ayuda.
Los sentidos de Dorian, tan agudos como los de cualquier bestia, captaban cada detalle con una claridad lacerante. El olor que emanaba de ella era ajeno, una amalgama de sangre, carne desgarrada y muerte. Apenas un leve vestigio del aroma que él conocía se entrelazaba entre toda esa podredumbre, pero era un rastro débil, tan lejano que parecía un eco de algo que había dejado de existir.
No se trataba de una transformación común. No era la fusión perfecta entre cuerpo y mente que caracterizaba a