Dorian esbozó una leve sonrisa antes de asentir con determinación.
—Entonces, a partir de ahora, soy tu aliado —declaró, luego ladeó ligeramente el rostro, con una sombra de satisfacción en su expresión—. Sabía que aceptarías —agregó, con un dejo de autosuficiencia—. De hecho, ya tenía todo preparado. ¿Qué te parece si comenzamos hoy mismo?
—¿Hoy mismo? ¿Empezar qué? —preguntó ella, confundida.
—Tu entrenamiento —aclaró él—. Es hora de que aprendas a manifestar a tu loba interior.
Somali parpad