«Si no quieres que tu pequeña esposa Rivera y el recuerdo de tus padres ocupen la primera plana del Times mañana, te espero a las 9:00 AM en mi oficina...»
Las palabras del correo de Julian Thorne vibraban en la pantalla de la tableta con una arrogancia enfermiza.
Estaba a punto de levantarme de la silla del despacho para ir a despertar a Caleb, cuando una sombra bloqueó la luz del pasillo. Me giré de golpe.
Caleb estaba de pie en el umbral de la puerta. Llevaba puestos solo los pantalones de c