Perspectiva: Alexandra
El amanecer en Westchester no se parecía a ningún otro que hubiera presenciado desde que me mudé a esta fortaleza de piedra y cristal. No había nubes amenazantes ni la niebla espectral de la noche anterior. El cielo era un lienzo de un azul pálido, casi translúcido, que se filtraba por los ventanales del salón principal, bañando la estancia en una luz tan pura que me dolía la vista.
Estaba sentada en el suelo, apoyada contra la base de mármol de la chimenea apagada. Había