Perspectiva: Alexandra
El silencio en la finca de Westchester no era el silencio de la paz; era el silencio que queda después de un incendio forestal. Todo lo que había sido el imperio de Oliver Pierce —su reputación, sus activos, su credibilidad corporativa— había sido reducido a cenizas en menos de cuarenta y ocho horas.
Estaba de pie frente al inmenso ventanal del salón principal. Fuera, la niebla cubría los jardines, transformando los robles centenarios en figuras espectrales. Sostenía una