El mes de junio trajo consigo un calor denso y pesado, ese tipo de verano urbano que convierte el asfalto en una plancha caliente y obliga a las familias a mantener las ventanas abiertas de par en par buscando una corriente de aire que rara vez llega.
Eran las siete de la mañana de un martes. La luz del sol, filtrándose a través de las contraventanas de la pequeña casa, ya anunciaba una jornada calurosa.
Alexandra estaba de pie frente al espejo del cuarto de baño. El marco de madera del espejo