Mundo de ficçãoIniciar sessãoNectáreo continuó impidiendo que Enmanuelle se me acercara, lo cual le agradecí, y no me separé de su lado en ningún momento, pero al mencionar que sus amigos eran de Roma, un escalofrío recorrió mi espalda.
—Vinieron a ver la carrera de autos de los Garibaldi —dijo, y algo en su tono me puso en guardia. Su mirada intensa era una clara advertencia. Supe, sin lugar a dudas, que mi interpretación de Dile






