56. CELIA EN CATANIA
A la mañana siguiente, el sol apenas asomaba cuando mis pasos resonaban en el silencio del amanecer. Al salir al restaurante, encontré a Rocío, cuya presencia era tan robusta como su voz.
—Así que tú eres... ¿No nos hemos visto antes? —preguntó con una mirada evaluadora, mientras yo negaba con la cabeza, asustada—. Bien, te pareces mucho a... No me hagas caso. Te advierto que esto no es solo sonreír y servir