Mundo ficciónIniciar sesiónPapá estaba lívido ante las revelaciones. La traición de mamá había cruzado un punto sin retorno. Todos lo sabíamos, aunque no lo dijéramos; nuestros corazones estaban oprimidos por el peso de la verdad. Papá, con el ceño fruncido y la voz cargada de dolor y rabia, indagó:
—¿Y tus visitas anuales a Cedera, para qué las hacías? Mamá cerró los ojos, como si el pes






