Mundo de ficçãoIniciar sessãoCELIA:
La voz de mi abuela, áspera y autoritaria, resonaba en la habitación. Sus ojos, dos pozos negros de maldad, me miraban fijamente mientras manos huesudas trazaban símbolos en mi piel. Cada marca ardía como fuego, arrancándome gritos ahogados.
Intenté moverme, escapar, pero mi cuerpo no respondía. Estaba atrapada, reviviendo aquel horror una y otra vez. Las sombras en las esquinas parecían cobrar vida, figuras espectrales que se regocijaban con mi sufrimiento, sus risas






