Mundo de ficçãoIniciar sessãoCELIA:
Todos los ojos se clavaron en el abuelo, quien acariciaba con ternura el rostro de su esposa dormida. Su mirada, cargada de años y secretos, recorrió lentamente a cada uno de sus nietos presentes, deteniéndose finalmente en su único hijo, que aguardaba ansioso sus instrucciones.
—Fabrizio César—ordenó con voz gélida, rompiendo el tenso silencio—, llévala a tu casa y enciérrala en el refugio que construyó tu hijo en cuanto se aclare todo éste lío. Quédate allí vigilando. —Lu






