Mundo ficciónIniciar sesiónCon la garganta aún quemando por el trago de vino, me planté frente a la ventana. La impotencia se entrelazaba con una furia contenida ante la injusticia de ser siempre el pilar oculto, el soporte no reconocido. En ese instante, algo dentro de mí se fracturó; un agotamiento profundo, acumulado y tan pesado como una losa, se instaló en mi alma.
—¿Dónde estás? ¿Por qué no has regresado? —me pregunt&eac






