Mundo de ficçãoIniciar sessãoALONSO:
Su voz era suave, casi un susurro, pero cargada de una curiosidad que me desconcertó. No había reproche en sus palabras, sino una especie de fascinación que me hizo sentir expuesto y poderoso al mismo tiempo.
Me quedé de piedra por un segundo, sorprendido por su reacción. Luego, una sonrisa torcida se dibujó en mi rostro, incapaz de contener la mezcla de orgullo y deseo que me invadía. El aire entre nosotros chisporroteaba con una tensión casi palpable. Celia m






