260. CELIA Y YO

 ALONSO:

 No dijo nada, solo asintió con la cabeza y fue ella la que buscó mi boca desesperadamente. No me hice de rogar, la complací sintiendo que todo mi cuerpo se encendía como una mecha. Joder, que Celia con su operación me tenía a dieta, y la deseaba con cada fibra de mi ser. La empujé delicadamente y, para que no se fuera a ofender, tomé su mano y la llevé a la parte de mi cuerpo que pujaba por romper mi ropa.

—Te quiero... —gruñí con voz ronca.

 Ella me miró y por un momento me acarició mientras volvía a ofrecerme su boca, cerrando los ojos. Esta vez devoré con verdadero ahínco sus carnosos labios que me enloquecían, sintiendo su caricia que me estaba volviendo loco, hasta que un sonido nos interrumpió. Por instinto, saqué mi arma y salté para proteger a mi Celia. Para mi sorpresa, vi un pequeño robot con una pantalla.

—Disculpa la interrupción, Alonso —habló mi hermano, el doctor Luigi—. Como nuestros teléfonos están inhabilitados, Gabrie
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP