Mundo ficciónIniciar sesiónDANTE:
Me di cuenta de que los ruegos y el típico enamoramiento no eran lo que movía a mi dama, todo lo contrario. Necesitaba llevarla conmigo a todas partes, hacerla vivir estas emociones, demostrarle que a mi lado no sería la típica ama de casa, sino mi compañera, mi igual.
—Confía en mí, Diletta, te protegeré —y me tomé el atrevimiento de apretar una de sus manos, que ella retiró. &mda






