Mundo de ficçãoIniciar sessãoDe repente, la puerta se abre de golpe. Fabrizio aparece, pero no viene solo. Tras él, como una procesión macabra, los hombres traen en sus brazos al hijo de Gema, y su nieto con su esposa e hijos, todos en un estado de sopor inducido. Sus cuerpos se mueven mecánicamente, sus ojos vidriosos y ausentes. Detrás de ellos, Alonso, con una bolsa que entrega al abuelo.
—Aquí tienes, abuelo —dice Alonso, mirando con rabia a Gema—. Arráncale todo el poder que ella cree tener. El






