247. CONTINUACIÓN
La miré horrorizada, incapaz de creer lo que estaba escuchando. Pero conocía a mi hermana y sabía que no mentiría sobre algo así.
—Dios mío, Diletta... ¿Cómo se te ocurrió hacer eso? ¿Te hizo daño Dante? ¿Te obligó a hacer algo..., ya sabes? —pregunté, preocupada de que al encontrarla así la hubiese violentado.
—No, él no me obligó a nada —confesó con una sonrisa pícara—. Diría que yo lo obligué, ja, ja, ja... Aunque no soy una experta en ese asunto, quería saber cómo era y... me subí encima