Mundo ficciónIniciar sesiónFABRIZIO:
Con una expresión de total control y triunfo, ante la mirada incrédula de la tía abuela Gema, que se retorcía tratando de librarse de las sogas, le espetó:
—Esas reliquias jamás abandonaron la montaña de mi familia, Gema. Ustedes las cuidaron todos estos años y ahora me servirán para acabar con todas ustedes de una puta vez —la voz del abuelo resonaba con una alegría siniestra.






