234. MISIÓN CUMPLIDA
ALONSO:
Las risas seguían llenando el pequeño espacio del helicóptero, soltando la tensión que habíamos dejado atrás y que nos empujaba a aprovechar ese momento de alivio. Dante soltó una risa nerviosa y reaccionó de inmediato.
—¡Oye! Que me conoces. Cuando me decido a convencer a una mujer, lo logro —dijo en broma, pero luego agregó, siguiendo la broma—: Aunque mi dama es algo…
—¿Salvaje? —preguntó uno.
—¿Fiera? —preguntó otro, riendo.
Todos le decían cosas, riendo a carcajadas de