Mundo ficciónIniciar sesiónALONSO:
La imagen de la aguja penetrando el corazón de mi inocente mujer cuando era niña, su sangre mezclándose con el líquido misterioso, me apretó el corazón. Ella, que se dejaba llevar sin saber lo que le iban a hacer en esos lugares macabros a los que la llevaba Carmela, era una escena brutal, una muestra de la crueldad que escondía la secta de las Janare que me negaba a creer.
—¡Tenemos que cazar a todas esas maldit






