Mundo ficciónIniciar sesiónALONSO:
Sentí la mano temblorosa de mi Celia apretar la mía, lo que significaba que estaba escuchando lo que decían todos. Un silencio se había implantado en la habitación ante mi reacción, y pude sentir cómo la mano de Celia apretaba la mía. Tenía miedo, por eso me incliné y le dije.
—No tengas miedo con lo que escuches, amor. Me tienes a mí y no dejaré que te hagan nada — besé su frente cubriéndola con la sábana para que nadie más la viera. — A nosotros los Garibaldi





