ALONSO:
El repiqueteo de pasos apresurados en la entrada capturó nuestra atención, desviándola de la tensa deliberación que manteníamos. Al girar, nos encontramos con una escena inesperada: la familia Balarte hacía su aparición, escoltados por Roger, el ex prometido de mi querida Celia, y su padre.
Pero no llegaban solos; un nutrido grupo de hombres, cuyos rostros nos resultaban familiares de los videos del matrimonio de Celia, se sumaba a ellos. Fabrizio, con un gesto sutil pero lleno de significado, movió la cabeza, y como si se tratara de una orden tácita, los guardias en la entrada les negaron el paso.—¿Y esos que diablos quieren aquí? —preguntó Fabrizio ante la mirada de todos. —Alonso, hazte cargo.—¡Dalo por hecho, hermano! Nos desharemos de esas ratas y te encontraremos en el hangar. —Dante, vamos. Dante y