Mundo ficciónIniciar sesiónALONSO:
Y sin esperar a que él, como siempre, intentara impedírmelo, salí corriendo disparando sin cesar hasta llegar donde tenía mis ametralladoras. Atrapé una y me lancé al suelo junto a Rigo en el centro de la puerta, y disparamos sin parar, dando tiempo a que Dante corriera con los demás hacia el interior de la casa donde estaba la salida.
—Vaya ahora, jefe. Yo me encargo. Salve a su esposa y mande refuerzos —m






