121. LA INVESTIGACIÓN CONTINÚA
Antes de que Celeste pudiera responder, Agustino intervino con premura, su voz teñida de una inusual firmeza.
—No es nada de eso, Dante —dijo, intentando disipar la tensión con una mano en alto—. Son meras fabulaciones sin fundamento de Celeste que le gusta escuchar a la servidumbre que ya sabes, inventan extrañas historias de sus patrones. Mi madre jamás sería capaz de algo así; era una mujer de honor incuestionable.
Sin embargo, la respuesta de Agustino no hizo más que avivar las llamas de