119. CONTINUACIÓN
CELIA:
Nos alejamos sin saber que eso que acababa de decir iba en contra de lo que había dicho mi hermana Diletta en la casa, y que me había casado con Dante.
—No debiste salir sin cubrirte —me regañó Alonso, algo molesto de que lo hubiera desobedecido, y le di la razón—. Bueno, veremos cómo arreglamos eso mañana.
Otra vez nos montamos en su lujoso auto, solo que esta vez lo conducía él y yo iba a su lado. Lo escuché hablar con un tal Fabio, diciéndole que se hiciera cargo del padre de Roger