Mundo ficciónIniciar sesiónAlonso se quedó en silencio, observando cómo me alejaba con paso decidido hasta alcanzar a Diletta y Nectáreo que nos habían dejado solos. Mi hermano al sentirme pegada a su brazo, me pasó un brazo por mis hombros feliz de llevarnos a las dos. Pero al ver que Alonso no nos seguía y me miraba detenido en el mismo sitio, me detuve en la puerta, sintiendo el peso de la realidad.
A pesar de la indignación y el deseo de






