La luz del atardecer se filtraba por los ventanales de la oficina de Nathaniel, proyectando sombras alargadas sobre los documentos que revisábamos. Llevábamos horas trabajando en el nuevo proyecto de expansión, y aunque su concentración parecía inquebrantable, yo no podía evitar observarlo cuando creía que no me daba cuenta.
Fue entonces cuando lo noté de nuevo: aquella sombra que cruzaba su mirada cuando pensaba que nadie lo veía. Un velo de tristeza que aparecía y desaparecía tan rápido que c