Desperté sobresaltada, con la respiración entrecortada y el corazón latiendo desbocado contra mi pecho. La luz del amanecer se filtraba tímidamente por los ventanales del ático, dibujando sombras alargadas sobre el suelo de mármol. Por un instante, me costó recordar dónde estaba y cómo había llegado hasta aquí. Entonces, el peso de un brazo sobre mi cintura me devolvió a la realidad con la fuerza de un tsunami.
Nathaniel.
Su respiración acompasada rozaba mi nuca, enviando escalofríos por toda m