CAPÍTULO 85. Tu única opción.
Mientras en Tijuana.
Como cada tarde, Mariela se escapó de su insoportable madre y hermana para compartir un momento con Ramón. Gregorio ya la tenía vigilada e incluso le había prohibido que se acercara al mozo de cuadra.
«Me tocará mostrarle a ese muchacho cuál es su lugar», pensó molesto.
—Hola, Ramón. Perdona que ayer no pude venir, pero es que mi padre y mi madre andan histéricos —dijo Mariana en cuanto se acercó al muchacho, que estaba cepillando el lomo de un caballo.
—Te eché de menos, p