CAPÍTULO 13. La última en enterarse.
El desayuno pasó entre otras charlas y todos se levantaron para empezar con sus labores, y a Irina le temblaban las piernas por las tantas emociones que pasó observando a ese hombre que le removía todo.
«¿Tan rápido he dejado de amar a Miguel?», se preguntó algo preocupada, porque eso sería algo malo. A ese hombre se le notaba que únicamente quería jugar, y ella no podía arriesgarse.
También le costaba imaginar que sus deseos no solo pudieran destruir su matrimonio, sino el de ellos, y miró a C