CAPÍTULO 12. Oblígame.
Al día siguiente, Irina se encontró con la sorpresa de ver a su marido aún a su lado. La tenía abrazada por la espalda y dormía a sus anchas, cosa que le pareció rara, porque últimamente no lo veía al despertar. Se levantó para ir a hacer sus necesidades, luego se detuvo delante del espejo, notando que la marca de la mordida estaba rosácea. Se tocó despacio y cerró los ojos al recordarlo; ese simple beso que pasó con Orlando le hizo sentir mucho más que lo que su esposo le provocó mientras la f