Capítulo 75. El incómodo silencio de Maximiliano.
Amy Espinoza
El jueves amaneció con un cielo que parecía un lienzo recién lavado. Ni una nube, solo un azul tan limpio que dolía mirarlo. Era el día de regreso a casa.
Salimos temprano, antes de las diez de la mañana estábamos en la ciudad. Mientras el auto nos conducía de vuelta a la mansión, sentí una punzada extraña: esa mezcla de nostalgia y alivio que siempre dejan los viajes breves.
La luna de miel se había terminado, sí, pero en el fondo me acompañaba la sensación de que algo nuevo, al