Capítulo 74. En la cúspide del placer.
Amy Espinoza
Ante sus palabras no me acerqué. Él tampoco. Nos observamos a través de la habitación, y en esa pausa cargada, se condensó todo el deseo que habíamos pospuesto por ella. Por el mejor día de su vida.
Fue él quien quebró el hechizo. Cruzó la distancia con esa elegancia felina que lo caracterizaba, sin prisa, pero con una intención irrevocable en cada paso. Cuando estuvo frente a mí, no me tocó de inmediato. Su mirada recorrió mi rostro, mi cuello, mis hombros, como si estuviera graba