Capítulo 334. EXTRA. El sindicato de padres celosos
Amy Delacroix
La brisa de la tarde traía el aroma inconfundible del carbón encendido y la carne adobada, mezclado con el perfume dulce de los jazmines que Pandora había insistido en plantar por todo el jardín trasero.
Desde mi lugar en la tumbona, con una copa de vino blanco helado en la mano, la escena parecía sacada de una revista de estilo de vida. De esas que tienen un final feliz que nadie cree posible al principio.
Si alguien me hubiera dicho hace unos años, cuando terminó mi relación con Adrián, que estaría sentada en el jardín de mi ex, bebiendo vino con su actual esposa mientras mi marido y mi exmarido debaten sobre la temperatura exacta para sellar un chuletón, me habría reído histéricamente en su cara.
Pero aquí estábamos. Y la paz que se respiraba era real.
Mis ojos se desviaron hacia la zona de la parrilla. Adrián y Max estaban parados hombro con hombro, como dos generales supervisando un campo de batalla muy grasiento.
Era curioso verlos así. No pude evitar recordar cu