Capítulo 336. EXTRA. A un paso de ti.
Mía Soler
Dicen que la paciencia es una virtud. Yo digo que la paciencia es una tortura china diseñada para volverme loca, pero aparte de Soler, soy una Delacroix y, si algo heredé de mi padre adoptivo, es que no me rindo hasta conseguir lo que quiero.
Y lo que quiero está parado junto a la barra de bebidas, con una camisa blanca remangada y una copa en la mano, riéndose de algo que mi papá Max le acaba de decir.
A Edric.
Me alisé la falda de mi vestido azul por décima vez. Sabía que me veía bien. Me había pasado dos horas frente al espejo asegurándome de que el maquillaje fuera natural, pero lo suficientemente adulto para que, por una vez en la vida, dejaran de verme como a la niña de la casa y me empezaran a ver como una mujer.
Desde mi posición, podía sentir los radares de vigilancia activados. A mi derecha, mi papá Adrián tenía el ceño fruncido, escaneando el perímetro en busca de cualquier chico menor de veinticinco años que se atreviera a respirar cerca de mí. A mi izquierda, mi