Capítulo 332. Final. La verdadera herencia.
Amy Delacroix
Dicen que los días son largos, pero los años son cortos. Nunca entendí realmente la profundidad de esa frase hasta hoy, mientras intentaba ajustar la pequeña corbata de moño verde en el cuello de mi hijo, luchando contra un remolino rebelde de cabello castaño y contra una leve oleada de náuseas matutinas que me hizo sonreír en secreto.
—Quieto, fiera —murmuré con ternura, besando la nariz de Lion—. Tienes que estar guapo para tus invitados.
Lion soltó una carcajada gorgoteante, mostrando sus cuatro dientes nuevos, y agitó los brazos con esa energía inagotable que tenía desde que aprendió a dar sus primeros pasos hace dos semanas.
—¡Buh! —gritó, señalando por la ventana hacia el jardín.
Me llevé una mano instintivamente al vientre plano bajo mi vestido de seda amarillo. Nadie lo sabía aún.
Era un secreto de apenas cuatro semanas, una pequeña chispa de vida que había decidido unirse a nuestra fiesta.
Max ni siquiera lo sospechaba, aunque con lo observador que era, no tar