Mundo ficciónIniciar sesiónMAXIMILIAN FERRERO
El silencio en el ala técnica era denso, interrumpido solo por el golpeteo rítmico de los teclados. Thomas estaba a unos metros de mí, sumergido en un mar de contratos digitales, pero no nos hablábamos. No podíamos. Sabíamos que cada palabra, cada suspiro y cada parpadeo estaba siendo analizado por los algoritmos de reconocimiento de Victoria.
Mis dedos volaban sobre el teclado, pero mi mente estaba a







