Mundo ficciónIniciar sesiónVICTORIA VALOIS
El estallido de la puerta trasera fue un latigazo de aire helado que desordenó mi cabello y dispersó los documentos sobre la alfombra de la furgoneta. Por un segundo, el vacío en el umbral me robó el aliento. Maximilian había saltado. Vi su cuerpo rodar por el asfalto como un juguete roto antes de desaparecer por la pendiente del barranco.
—¡Señora! ¿Detengo el vehículo? —g







