Mundo ficciónIniciar sesiónMAXIMILIAN FERRERO
Habían pasado dos semanas desde que el mundo me dio por muerto oficialmente. Dos semanas en las que mi vida se redujo a los muros de esta mansión de montaña, dividida entre el código binario de mi estudio y la presencia constante de las dos mujeres que ahora definían mi existencia.
Lo que más me perturbaba no era el cautiverio, sino la forma en que este estaba mutando hacia algo mucho más peligroso: la ternura.
Entré en la suite de mi m







