El hospital estaba lleno de una tensión que parecía impregnar el aire. Ethan caminaba de un lado a otro en la sala de espera, con las manos crispadas en puños.
—¿Por qué nadie nos dice nada? ¿Qué pasa con mi hijo?
Ethan no podía controlarse; había llegado junto con Margaret al hospital casi al mismo tiempo que la ambulancia que traía a Willy, después de que Alison lo llamara entre lágrimas, diciendo que el pequeño no dejaba de llorar y su fiebre no bajaba.
—Amor, tranquilízate.
Margaret se acer