—¿Y bien, por qué quiere ayudarme? —preguntó Alison con un tono de desconfianza.
—Vamos, no tengas miedo. Si aceptas mi ayuda, puedo convertirme en un aliado invaluable —Angus no dejaba de mirar la figura de Alison; sus largas piernas y pechos pronunciados lo hacían perderse en sus más oscuras fantasías—. ¿Me invitarás a pasar? Es muy descortés recibir a tus visitas de esta forma.
Alison observaba a Angus con cautela. Sentía el peso de su mirada, esa mezcla de interés y deseo que él no se moles