Pasaron tres semanas. Ethan y Margaret se hicieron responsables de los cuidados de Willy. Para sorpresa de ambos, Alison aceptó todas las condiciones que se le impusieron.
A medida que los días pasaban, la relación entre padre e hijo se fortalecía con los pequeños detalles. Ethan encontraba en cada gesto y en cada risa de Willy un motivo para seguir adelante. Las tardes se llenaban de juegos y paseos al parque, lo que construía un vínculo que nunca antes había sentido tan fuerte.
Las noches ya