Los flashes comenzaron incluso antes de que el coche se detuviera por completo frente a la alfombra roja.
Fotógrafos esperaban ansiosos en la entrada principal del lujoso Hotel Monteiro, iluminado por focos y rodeado por invitados de la élite. La cena benéfica del patriarca José Monteiro no era solo un evento social… era un tablero político disfrazado de gala.
La puerta del coche se abrió lentamente.
Primero bajó Augusto Monteiro, impecable en su traje oscuro a medida, mirada fría y expresi