La fiesta continuaba envuelta en lujo y risas contenidas. Personas elegantes circulaban con copas de champán en la mano; unos discutían negocios con seriedad, otros contaban anécdotas y reían alto para llamar la atención.
Pero en un rincón más discreto del salón, entre empresarios ambiciosos y aduladores de sonrisa fácil, Lorenzo Mello destacaba en silencio.
Sostenía su copa como quien ya creía haber conquistado la mitad de lo que deseaba.
Su mirada recorría el lugar con cálculo: rostros in