Eloise seguía con la mirada perdida a través de la ventanilla.
Las luces de la ciudad pasaban convertidas en manchas borrosas.
Mientras las lágrimas descendían en silencio por sus mejillas.
Emma apretó los labios.
Sentía el pecho oprimido.
La respiración entrecortada de Eloise llenaba el interior del coche.
Como si cada sollozo también le robara el aire a quien la escuchaba.
—Eloise… —la llamó en voz baja, casi con timidez.
Ella no respondió.
Solo se secó rápidamente los ojos.
Como quien intent