Mundo ficciónIniciar sesión—¡Ma!
La vocecita de Malec me despertó sobresaltada. Antes que pudiera levantarme, Mael ya había saltado de la cama y se envolvía en su bata, dirigiéndose al dormitorio de los niños. No tardó en regresar con mi hijo en brazos, aferrado a su cuello y al parecer agitado.
—Debe haber tenido un mal sueño —comentó tendiéndomelo.
Lo acomodamos entre nosotros y se apretó contra mí con un suspiro entrecortado, el rastro de una lágrima en su mejilla. Lo abracé y besé su cabecita,







