Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos días siguientes fueron como un torbellino o un sueño, animados por la perspectiva de que en dos semanas, tres como máximo, volveríamos a ver a Malec. Por primera vez desde que lo dejáramos aquí mismo para ir por los hijos de Alanis, casi un año atrás.
El entusiasmo le prestó fuerzas renovadas a Risa, que quería que todo, desde el dormitorio de los niños hasta ella misma, estuviera perfecto cuando llegaran.







