Mundo de ficçãoIniciar sessão—¿Qué ocurre? —pregunté, aunque no sabía si quería escuchar la respuesta.
—Ya le di cuatro cuencos de sangre cocida, y apenas si logré arrancarla de su inconsciencia. Eso significa que precisaremos darle mucho más si pretendemos que no se nos muera de debilidad.
No reprimí un suspiro de alivio al ver que se trataba de algo así.
—¿Por qué crees que necesita tanto? —in







