Mundo de ficçãoIniciar sessãoA pesar de que tardamos sólo cuatro días en alcanzar Reisling, y de que Enyd insistía en que Risa bebiera al menos un tazón al día de sangre de liebre cocida, las fuerzas no le alcanzaron a mi pequeña para terminar el viaje por sus propios medios.
Por suerte reconocí los signos de su debilidad: la actitud ausente, la mirada perdida, los prolongados silencios. Cuando le pregunté al respecto, Risa se vio forzada a admitir lo que le







