Mundo ficciónIniciar sesiónNoté que Risa parecía aliviada, y no reprimí el impulso de frotarle suavemente la espalda. Se volvió hacia mí como si fuera a decir algo, pero el pequeñín sentado en sus piernas tironeó de su manto, reclamando su atención.
—Gracias por traernos con papá —le dijo, y estampó un sonoro beso en su mejilla—. ¿Puedo seguir llamándote mamá?
Risa asintió con los ojos llenos de lágrimas, demasiado emocionada para articular palabra.
—Mamá Risa suena bien, ¿no? —sugerí con un guiño.







